35 AÑOS DE REVISTA ANDES

35 YEARS OF ANDES JOURNAL

 

 

María Mercedes Quiñonez

Decana de la Facultad de Humanidades

Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades,

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Universidad Nacional de Salta

mercedesq76@gmail.com

 

 

Hoy nos reunimos aquí para celebrar los 35 años de la Revista ANDES, una Revista científica que nace primeramente centrada en los campos disciplinares de la Historia y la Antropología y que con el tiempo va ampliando su convocatoria temática. En la segunda mitad de la década de 1980 y en los años 90 asistimos a una fuerte renovación en las Ciencias Sociales, que recobraba el impulso y abrevaba en las transformaciones y aportes de las corrientes europeas y norteamericanas, diálogo que se había interrumpido fatalmente por la dictadura militar. Para las provincias más alejadas del centro el desafío era aún mayor, era necesario un grupo de profesionales y un contexto institucional que acompañara el desarrollo de distintos proyectos. La Revista ANDES se inscribe allí, en ese contexto. En su entrega preparatoria, en 1989, llamada Avances de Investigación, su entonces director el Dr. Guillermo Madrazo y la Decana de la Facultad de Humanidades, Prof. María Julia Palacios, sostenían que

 

Con esta primera presentación, la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta inicia sus publicaciones en el área de Antropología e Historia. El segundo paso, en un futuro inmediato, será la edición de la revista ANDES. En realidad, el material que se da a conocer debió haber integrado el primer número de la revista, pero el agravamiento de las críticas circunstancias por las que atraviesa la economía nacional ha determinado la postergación de la iniciativa por un lapso que, aseguramos, será muy breve (Madrazo y Palacios, 1989, p.7).

 

 

Al año siguiente, en 1990, aparecía el primer número de Revista ANDES. Retomo estas palabras para dimensionar el desafío que implicó pensar un proyecto de envergadura académica que, sostenido institucionalmente pero también por el trabajo a pulmón y la convicción de distintas generaciones de investigadores, becarios e integrantes del instituto de investigación, hoy cumple 35 años. En esa historicidad la Revista ANDES es producto de esta renovación en las Ciencias Sociales, pero no sólo eso, la revista constituye un núcleo central que posibilitó esa renovación en nuestra Facultad y en nuestra Universidad. Desde el entonces Centro Promocional de Investigaciones en Historia y Antropología (CEPIHA), hoy Instituto ICSOH, no sólo desarrolló uno de los más potentes dispositivos del campo académico, las revistas científicas, sino que introdujo y sostiene los estándares más altos de rigurosidad académica y de evaluación externa, que le permiten ser hoy una referencia a nivel nacional e internacional.

Pero a pesar de esta apuesta en nuestra casa de estudios, ANDES nunca fue ni fue pensada como una revista local, su propósito fue abrir el campo y el diálogo entre investigadores, desarrollar las corrientes renovadas en Historia, Antropología y Arqueología, constituir un punto nodal en el NOA y en la región andina. Y allí quiero detenerme, en otra de las apuestas y logros de Revista ANDES. En un país desigual y asimétrico, en el que las distancias y las políticas centralistas imponen un acceso diferencial a la cultura, la ciencia, el arte -entre tantos otros aspectos- Revista ANDES, es decir, los colegas que pensaron e iniciaron el trabajo, la definieron en clave regional y andina. Su nombre, ANDES, no puede pasar desapercibido, hay allí una apuesta muy potente, muy significativa, para pensarnos y construir científicamente en un horizonte que, tempranamente, hace estallar lógicas nacionales y estado-céntricas. Definir a la Argentina como un país de la cuenca del Plata o como un país andino, como escribió Sara Mata hace más de dos décadas, tiene profundas implicancias científicas y políticas. Erick Langer, en la Introducción al primer número de ANDES, sostiene que en un momento en el que el Litoral, particularmente Buenos Aires, domina el país es difícil pensar en la Argentina como país andino, a pesar que es una realidad que tiene profundas raíces históricas. Sin duda, la primera orientación temática de Revista ANDES responde a esta premisa. Pero en la rigurosidad académica, el propio Langer advierte que es necesario un análisis crítico, que la región andina es muy diversa y que

 

el norte argentino también muestra muchas pautas originales que pueden servir para entender a otras partes de la región. Ese es el propósito del primer número: analizar sistemáticamente cómo el norte argentino cabe dentro del gran rompecabezas que se denomina la región andina (Langer, 1990, p. 7).

 

 

Más adelante, advierte que las fronteras políticas actuales enmascaran las investigaciones hechas por instituciones nacionales y dentro del espacio nacional y, por eso, ya propone el otro eje de ANDES, trabajar a partir del concepto de región como unidad de análisis, sin perder de vista el conjunto. Estas concepciones teóricas tienen 35 años de vigencia, quienes nos formamos en estas décadas y con esa perspectiva somos deudores de esta primera apuesta y de esta claridad conceptual. ANDES inicia además con temáticas muy caras a la región pero también a la época: tierra, mano de obra y etnicidad.

Pensar en ANDES implica también hacer un recuento de los investigadores que pasaron por sus páginas, eligiendo publicar y fortalecer una revista enclavada en una universidad que hace esfuerzos por recuperar la clave regional y andina. Solo algunos de ellos, que nos dan dimensión del alcance y la relevancia de la revista: Erick Langer, Ana María Presta, Gustavo Rodríguez Ostria, María Luisa Soux, Enrique Tandeter, Luis Miguel Glave, Tristan Platt, Daniel Santamaría, Nidia Areces, Ana Inés Punta, Daniel Campi, Marcelo Lagos, solo en los primeros años y sin nombrar a los locales. Sería imposible nombrarlos a todos, pero en los que están nombrados se despliega un universo de temas, problemas, nuevas preguntas, nuevas líneas de investigación. Todos ellos además nos visitaron en estas décadas, permitiendo a docentes y estudiantes un contacto directo.

Quería hacer esta referencia porque es importante en la historicidad de los procesos, poder advertir y transmitir a los más jóvenes cómo se genera, sostiene y se hace crecer un proyecto académico. Hoy la Revista ANDES es una publicación de referencia, pero es posible por el trabajo conjunto y sostenido de distintas generaciones, que inicia con Guillermo Madrazo, Cristina Soruco, Miryam Tarragó y una jovencísima Sara Mata. También Héctor Rodriguez, Catalina Buliubasich, Eleonora Mulvany, Lali Figueroa, no quiero nombrar más y olvidarme de alguien. Ese primer grupo fue el del impulso inicial de la mano de Guillermo Madrazo, pero ANDES como proyecto institucional siempre tuvo y tiene actualmente una dimensión colectiva, un trabajo colaborativo, un compromiso institucional.

Sé que estoy invitada a esta mesa en mi rol de gestión, pero el CEPIHA, el ICSOH y la propia Revista ANDES me cobijaron cuando en el siglo pasado me acerqué a preguntar por una pasantía estudiantil. Por eso me permito unas palabras más personales. El entonces Centro Promocional de Investigaciones en Historia y Antropología funcionaba en el edificio de Biblioteca Central y tenían una dinámica de trabajo que me sorprendió. Todos hacían algo, todos tenían tareas, todos ponían el hombro. Y cuando me sumaron, me sumaron a eso. Y en ese trabajo pude conocer un grupo que estaba y está convencido de que lo que hace importa, es crecimiento colectivo. No digo que sea idílico ni que sea la mejor forma (sin editores pagos, sin correctores pagos, y un largo etcétera) lo que quiero es expresar el reconocimiento a una forma de trabajo y a quienes participaron y participan de ese engranaje. Esa es la pauta de trabajo y compromiso que hace que hoy estemos celebrando estos 35 años. No hay grandes secretos, hay trabajo sostenido, hay compromiso.

Por eso solo me queda agradecer a todos quienes fueron parte de Revista ANDES y a quienes actualmente la llevan adelante. La Facultad de Humanidades se enorgullece de todo ese trabajo que sostiene una Revista de proyección y reconocimiento nacional e internacional. Por muchos años y números más.

 

 

Bibliografía

 

Langer, E. (1990). Introducción. Andes. Antropología e Historia, Nº 1, 7-10.

 

Madrazo, G. y Palacios, M. J. (1989). A nuestros colegas.  Avances de Investigación, 7.