35 AÑOS DE REVISTA ANDES
35
YEARS OF ANDES JOURNAL
María
Mercedes Quiñonez
Decana
de la Facultad de Humanidades
Instituto
de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades,
Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Universidad
Nacional de Salta
Hoy nos reunimos aquí para celebrar los
35 años de la Revista ANDES, una Revista científica que nace
primeramente centrada en los campos disciplinares de la Historia y la
Antropología y que con el tiempo va ampliando su convocatoria temática. En la
segunda mitad de la década de 1980 y en los años 90 asistimos a una fuerte
renovación en las Ciencias Sociales, que recobraba el impulso y abrevaba en las
transformaciones y aportes de las corrientes europeas y norteamericanas,
diálogo que se había interrumpido fatalmente por la dictadura militar. Para las
provincias más alejadas del centro el desafío era aún mayor, era necesario un
grupo de profesionales y un contexto institucional que acompañara el desarrollo
de distintos proyectos. La Revista ANDES se inscribe allí, en ese contexto. En
su entrega preparatoria, en 1989, llamada Avances de Investigación, su
entonces director el Dr. Guillermo Madrazo y la Decana de la Facultad de
Humanidades, Prof. María Julia Palacios, sostenían que
Con esta primera presentación, la Facultad de Humanidades de
la Universidad Nacional de Salta inicia sus publicaciones en el área de
Antropología e Historia. El segundo paso, en un futuro inmediato, será la
edición de la revista ANDES. En realidad, el material que se da a conocer debió
haber integrado el primer número de la revista, pero el agravamiento de las
críticas circunstancias por las que atraviesa la economía nacional ha
determinado la postergación de la iniciativa por un lapso que, aseguramos, será
muy breve
(Madrazo y Palacios, 1989, p.7).
Al año siguiente, en 1990, aparecía el
primer número de Revista ANDES. Retomo estas palabras para dimensionar
el desafío que implicó pensar un proyecto de envergadura académica que,
sostenido institucionalmente pero también por el trabajo a pulmón y la
convicción de distintas generaciones de investigadores, becarios e integrantes
del instituto de investigación, hoy cumple 35 años. En esa historicidad la Revista
ANDES es producto de esta renovación en las Ciencias Sociales, pero no sólo
eso, la revista constituye un núcleo central que posibilitó esa renovación en
nuestra Facultad y en nuestra Universidad. Desde el entonces Centro Promocional
de Investigaciones en Historia y Antropología (CEPIHA), hoy Instituto ICSOH, no
sólo desarrolló uno de los más potentes dispositivos del campo académico, las
revistas científicas, sino que introdujo y sostiene los estándares más altos de
rigurosidad académica y de evaluación externa, que le permiten ser hoy una
referencia a nivel nacional e internacional.
Pero a pesar de esta apuesta en nuestra
casa de estudios, ANDES nunca fue ni fue pensada como una revista local,
su propósito fue abrir el campo y el diálogo entre investigadores, desarrollar
las corrientes renovadas en Historia, Antropología y Arqueología, constituir un
punto nodal en el NOA y en la región andina. Y allí quiero detenerme, en otra
de las apuestas y logros de Revista ANDES. En un país desigual y
asimétrico, en el que las distancias y las políticas centralistas imponen un
acceso diferencial a la cultura, la ciencia, el arte -entre tantos otros
aspectos- Revista ANDES, es decir, los colegas que pensaron e iniciaron el
trabajo, la definieron en clave regional y andina. Su nombre, ANDES, no
puede pasar desapercibido, hay allí una apuesta muy potente, muy significativa,
para pensarnos y construir científicamente en un horizonte que, tempranamente,
hace estallar lógicas nacionales y estado-céntricas. Definir a la Argentina
como un país de la cuenca del Plata o como un país andino, como escribió Sara
Mata hace más de dos décadas, tiene profundas implicancias científicas y
políticas. Erick Langer, en la Introducción al primer número de ANDES,
sostiene que en un momento en el que el Litoral, particularmente Buenos Aires,
domina el país es difícil pensar en la Argentina como país andino, a pesar que
es una realidad que tiene profundas raíces históricas. Sin duda, la primera
orientación temática de Revista ANDES responde a esta premisa. Pero en la
rigurosidad académica, el propio Langer advierte que es necesario un análisis
crítico, que la región andina es muy diversa y que
el norte argentino
también muestra muchas pautas originales que pueden servir para entender a
otras partes de la región.
Ese es el propósito del primer número: analizar sistemáticamente cómo el norte argentino cabe dentro
del gran rompecabezas que se denomina la región andina (Langer, 1990, p. 7).
Más adelante, advierte que las
fronteras políticas actuales enmascaran las investigaciones hechas por
instituciones nacionales y dentro del espacio nacional y, por eso, ya propone
el otro eje de ANDES, trabajar a partir del concepto de región
como unidad de análisis, sin perder de vista el conjunto. Estas concepciones
teóricas tienen 35 años de vigencia, quienes nos formamos en estas décadas y
con esa perspectiva somos deudores de esta primera apuesta y de esta claridad
conceptual. ANDES inicia además con temáticas muy caras a la región pero
también a la época: tierra, mano de obra y etnicidad.
Pensar en ANDES implica también
hacer un recuento de los investigadores que pasaron por sus páginas, eligiendo
publicar y fortalecer una revista enclavada en una universidad que hace
esfuerzos por recuperar la clave regional y andina. Solo algunos de ellos, que
nos dan dimensión del alcance y la relevancia de la revista: Erick Langer, Ana
María Presta, Gustavo Rodríguez Ostria, María Luisa Soux, Enrique Tandeter,
Luis Miguel Glave, Tristan Platt, Daniel Santamaría, Nidia Areces, Ana Inés
Punta, Daniel Campi, Marcelo Lagos, solo en los primeros años y sin nombrar a
los locales. Sería imposible nombrarlos a todos, pero en los que están nombrados
se despliega un universo de temas, problemas, nuevas preguntas, nuevas líneas
de investigación. Todos ellos además nos visitaron en estas décadas,
permitiendo a docentes y estudiantes un contacto directo.
Quería hacer esta referencia porque es
importante en la historicidad de los procesos, poder advertir y transmitir a
los más jóvenes cómo se genera, sostiene y se hace crecer un proyecto
académico. Hoy la Revista ANDES es una publicación de referencia, pero
es posible por el trabajo conjunto y sostenido de distintas generaciones, que
inicia con Guillermo Madrazo, Cristina Soruco, Miryam Tarragó y una jovencísima
Sara Mata. También Héctor Rodriguez, Catalina Buliubasich, Eleonora Mulvany,
Lali Figueroa, no quiero nombrar más y olvidarme de alguien. Ese primer grupo
fue el del impulso inicial de la mano de Guillermo Madrazo, pero ANDES
como proyecto institucional siempre tuvo y tiene actualmente una dimensión
colectiva, un trabajo colaborativo, un compromiso institucional.
Sé que estoy invitada a esta mesa en mi
rol de gestión, pero el CEPIHA, el ICSOH y la propia Revista ANDES me
cobijaron cuando en el siglo pasado me acerqué a preguntar por una pasantía
estudiantil. Por eso me permito unas palabras más personales. El entonces
Centro Promocional de Investigaciones en Historia y Antropología funcionaba en
el edificio de Biblioteca Central y tenían una dinámica de trabajo que me
sorprendió. Todos hacían algo, todos tenían tareas, todos ponían el hombro. Y
cuando me sumaron, me sumaron a eso. Y en ese trabajo pude conocer un grupo que
estaba y está convencido de que lo que hace importa, es crecimiento colectivo.
No digo que sea idílico ni que sea la mejor forma (sin editores pagos, sin
correctores pagos, y un largo etcétera) lo que quiero es expresar el reconocimiento
a una forma de trabajo y a quienes participaron y participan de ese engranaje.
Esa es la pauta de trabajo y compromiso que hace que hoy estemos celebrando
estos 35 años. No hay grandes secretos, hay trabajo sostenido, hay compromiso.
Por eso solo me queda agradecer a todos
quienes fueron parte de Revista ANDES y a quienes actualmente la llevan
adelante. La Facultad de Humanidades se enorgullece de todo ese trabajo que
sostiene una Revista de proyección y reconocimiento nacional e internacional.
Por muchos años y números más.
Bibliografía
Langer,
E. (1990). Introducción. Andes. Antropología e Historia, Nº 1, 7-10.
Madrazo, G. y
Palacios, M. J. (1989). A nuestros colegas.
Avances de Investigación, 7.