LA REVISTA ANDES
Y LA IDENTIDAD DEL ICSOH, UNSa -CONICET
THE ANDES JOURNAL AND THE
IDENTITY OF THE ICSOH, UNSa-CONICET
Guillermo Wilde
Director del Instituto de
Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades
Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas,
Universidad Nacional de Salta
Las revistas
científicas son, ante todo, un indicador del progreso de las instituciones de
investigación y una evidencia objetiva de la calidad de las instituciones
académicas. Pero también manifiestan, de manera más sutil, la experiencia y la
sinergia de los equipos que las producen, la situación de los países donde se
editan y la capacidad de los investigadores para sostener proyectos
intelectuales de largo aliento. Revista Andes. Historia y Antropología,
viene siendo todas esas cosas de manera sostenida los últimos 35 años. Con una
historia y crecimiento ininterrumpidos, sus orígenes y evolución se encuentran
inextricablemente unidos al Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y
Humanidades (ICSOH, UNSa-CONICET). Desde los inicios
de la democracia, Andes contribuyó a crear y consolidar el campo de
estudios sobre el pasado prehispánico, colonial y republicano, y los procesos
sociales y culturales contemporáneos de la región andina, y más allá de ella.
Fue la primera revista dedicada al abordaje de esos temas en la región, que
adquirió una relevancia internacional inédita. De esta manera, sentó las bases
para que la Universidad Nacional de Salta se transformara en una usina
reconocida de saber en esa área.
Fui testigo directo
de ese proceso. Poco tiempo después de su nacimiento, Andes comenzó a
atraer la atención del país y la región. Pocos años después de su creación, el
entonces CEPIHA, celebró un importante encuentro en Salta, dedicado a la
problemática de las identidades y la etnicidad. El Simposio Internacional
“Procesos Regionales, Etnicidad y estructuras de poder en los Andes. Fin de la
Colonia y Siglos XIX y XX”. Entonces conocí, como joven estudiante de
antropología, a los principales exponentes de la etnohistoria de América del
Sur que eran, además, asesores, editores y autores de la revista Andes. Allí se
congregó una generación de oro. Estaban Guillermo Madrazzo,
Jean Piel, Tristan Platt,
Enrique Tandeter, Cynthia Radding,
Erick Langer, Silvia Palomeque,
Blanca Muratorio, Luis Miguel Glave,
Daniel Santamaría y una joven Sara Mata, entre otros. Las ponencias de aquel
memorable simposio fueron publicadas en Andes, nro. 6, del año 1994. Ese evento
fue decisivo en mi formación intelectual.
Hoy tengo el
privilegio, la emoción y la suerte de poder celebrar el cumpleaños número 35 de
Revista Andes. Esa edad no es poca cosa para una publicación periódica
en Argentina. Expresa la madurez de un proyecto sostenido en el tiempo. Han
pasado generaciones de académicos involucrados en la edición de la revista,
muchos de ellos hoy fallecidos, otros jubilados, algunos activos todavía, y
comprometidos con la formación y la investigación. A su vez, una gran cantidad
de investigadores se han incorporado al paisaje intelectual como parte de la
profesionalización del campo y el crecimiento de instituciones como el CONICET,
engrosando de manera virtuosa a la planta actual del ICSOH y el comité de la
revista. A pesar del paso de las décadas, la voluntad, la pasión y el trabajo a
pulmón se sostuvieron y crecieron. Esa, creo yo, ha sido la clave para sostener
la revista incluso en las circunstancias adversas que atravesó el país en su
historia reciente.
No siempre se dice
que la edición de una revista es una experiencia formadora del oficio y la
colaboración científica. Constituye un rito de paso decisivo para conocer la
dinámica interna de un campo tan diversificado en sus técnicas, metodologías y
conceptos como las ciencias sociales y las humanidades. Lo digo por experiencia
propia. Cuando era estudiante avanzado de licenciatura me involucré en la
redacción de la hermana menor de revista Andes, Memoria Americana,
Cuadernos de Etnohistoria publicada en la Universidad de Buenos Aires. Ese
fue el espacio para publicar mi primera reseña crítica, y poco después mi
primer artículo científico. Más tarde, actué como editor de un número especial
en la misma revista, lo que fue decisivo en mi formación y en mi carrera.
Todo esto es para
decir que quien ha trabajado como editor responsable de revistas científicas y
números especiales de publicaciones periódicas sabe bien de las enormes
dificultades de sostener dicha tarea. La labor de redacción, evaluación y
edición de artículos resulta a veces extenuante en términos de energía y tiempo
y, digámoslo, suele ser poco reconocida. Se trata de una cadena muy sofisticada
y compleja que incluye la recepción de artículos, un primer filtro del consejo
editorial, la selección de evaluadores potenciales, la evaluación por pares
ciegos, la revisión por los autores en base a las evaluaciones (que a veces
pueden multiplicarse si no existe consenso), la reevaluación de los artículos,
una eventual aceptación, el proceso de corrección de estilo, edición y
maquetado del número, la selección de un diseño de tapa, una nueva revisión
final… Todo esto antes de llegar a la publicación, impresa u online. Difícil
sobrevivir a ese proceso sin una pasión y compromisos genuinos, sobre todo en
un contexto desfinanciado como el de las instituciones argentinas de
investigación. Ese ha sido el mérito de los investigadores del ICSOH
involucrados en la cadena en los últimos diez años, los colabores externos y el
consejo que se reúne regularmente, y que colocan a la revista en los rankings
más altos de reconocimiento global.
Andes es hoy una revista
accesible tanto a los miembros de la comunidad científica como al conjunto de
la sociedad. Es un ejemplo del buen uso de los fondos públicos y, a juzgar por
su impacto local, nacional, regional e internacional, una prueba de la
importancia y funcionalidad social de la producción de conocimiento en las
ciencias sociales y las humanidades.
La identidad del
ICSOH está directamente asociada a Revista Andes. Por eso quisiera
brindar por el camino recorrido y por las próximas décadas.